BIOETHOSOPHOS
BioEthoSophos pretende contribuir al estudio de la moralidad de la conducta humana en el Area de las llamadas “Ciencias de la Vida”. Nuestras espectativas en este territorio Biológico-Etico-Filosófico son las de continuar Formándonos y Preparándonos Profesionalmente e innovar mediante el Análisis Humanista, Racional, Axiológico, Crítico e Investigador en torno a los avances Científicos y Tecnológicos que hacen relación con los Universos de la Salud y la Vida en este planeta
Friday, May 08, 2009
Thursday, September 06, 2007
EL SIGNIFICADO DE LA VIDA HUMANA
HECTOR ABAD GOMEZ
En la Escuela de Medicina aprendemos mucho sobre las vidas de los parásitos, de las bacterias y de los hongos y muy poco sobre la vida de los hombres, sujetos a quienes nos hemos dedicado a salvar sin preguntamos por qué ni para qué. Asumimos que toda vida humana es valiosa y creemos contribuir al bienestar humano general, salvando la mayor cantidad de vidas que podamos y previniendo toda muerte prevenible. ¿Qué hemos conseguido con esto? Aumentar la cantidad de vidas humanas, sin preguntarnos su calidad. Ya es tiempo de que los médicos dejemos la vieja dicotomía que consiste en creer que siempre la vida es buena y la muerte es mala y la reemplacemos por un análisis más científico y a fondo del problema vida-muerte humanas, para que tengamos más clara nuestra tarea. No debemos seguir creyendo que nuestra misión es salvar vidas, sino que debemos integramos dentro de una concepción más amplia de nuestro mundo y mirar el problema desde un punto de vista más general y social.
¿Cuál es el significado de la vida humana sobre la tierra?: ¿Para qué vivimos? He aquí dos preguntas básicas, que debemos saber contestamos antes de seguir viviendo y actuando, inconsciente o ciegamente, como agentes de la vida humana porque sí como defensores de la vida por sí misma.
¿Tiene la vida un valor en sí misma o depende dicho valor de la clase de vida que logremos vivir? ¿Deberemos ser agentes de la vida, de cualquier clase de vida, o solamente de un tipo de vida que consideremos ideal? ¿Cuál seria este tipo de vida? He aquí otra pregunta fundamental.
Digamos, de una vez por todas, que consideramos a todo ser humano vivo como el máximo valor sobre la faz de la tierra. La conservación de su vida, pero no de una vida cualquiera, sino de la mejor vida posible para él, es la empresa más importante a que una sociedad debe dedicarse. Esto significa que toda sociedad debe asegurarle a todos sus individuos salud, alimentación, dignidad, decoro, en una palabra, bienestar físico, mental y social. Todo ser humano, desde el momento de su concepción, debe ser sagrado para el médico. Esta noción tradicional debemos conservarla, si no queremos perdernos por los peligrosos vericuetos del crimen. Lo que debemos reconsiderar es si toda clase de vida vale la pena vivirla o no. Esta es una decisión, obviamente, que cada ser humano debe hacer. Y aunque de hecho se hacen discriminaciones, esto se debe más al tipo de sociedad en donde vive el médico, que a su propia escogencia o voluntad. En una sociedad capitalista, por ejemplo, la salud es una mercancía que se compra por dinero y quienes no lo tienen, se tienen que contentar con atención de segundo orden o con ninguna atención a su salud. En una sociedad de tipo socialista la salud, como todos los demás bienes, se reparte más igualitariamente.
El costo de los elementos materiales de que está compuesto un ser humano se ha valorado en unos 14 dólares. Sin embargo, cuando un ser humano se muere, la pérdida es mucho mayor. El valor espiritual de su pérdida casi que se diría que no puede medirse. ¿Qué potencialidades se pierden en la muerte de un niño o de una persona joven? ¿O de una persona madura en su plena actividad física y mental? ¿Valen lo mismo todas las personas?
Teóricamente, todos los seres humanos son iguales, pero en la práctica esto no es verdad. Este es un hecho real que tiene que aceptarse sin discusión posible. El punto importante aquí es cómo tratar de reducir lo más posible estas desigualdades biológicas, sociales y naturales, que si es verdad que de hecho se presentan, muchas son el resultado de condiciones sociales que pueden cambiarse. Cuando la educación y la salud, por ejemplo, se presta en igual medida, cantidad, calidad e intensidad, a TODAS LAS PERSONAS, sin ningún distingo, lo que se está haciendo es tratando de superar las diferencias naturales biológicas, que muchas veces se reflejan en el campo social, dando origen a extremas desigualdades humanas -entre el genio y el idiota, por ejemplo- las cuales pueden atenuarse y disminuirse, proporcionando a todos las mismas circunstancias básicas ambientales, culturales y sociales. Esto haría menos duro y lograría reducir, por lo menos en parte, este estado de desigualdad social que hoy se presenta y sigue produciéndose en la gran mayoría de sociedades humanas. ¿Hay algún remedio para esto? Es evidente que sí. Ya lo hemos dicho. Una sociedad humana que aspira a ser JUSTA tiene que suministrar las mismas oportunidades de ambiente físico, cultural y social a todos y cada uno de sus componentes. Si no lo hace, estará creando desigualdades artificiales. Son muy distintos los ambientes físicos, culturales y sociales en que nacen, por ejemplo, los niños de los ricos y los niños de los pobres, en Colombia. Los primeros nacen en casas limpias, con buenos servicios, con biblioteca, recreación y música. Los segundos nacen en tugurios, o en casas sin servidos higiénicos, en barrios sin juegos ni escuelas, ni servicios médicos. Los unos van a lujosos consultorios particulares, los otros a hacinados centros de salud. Los primeros a escuelas excelentes. Los segundos a escuelas miserables. ¿Se les está dando así, entonces, las mismas oportunidades? Todo lo contrario. Desde el momento de nacer se los está colocando en condiciones desiguales e injustas. Aun desde antes de nacer, en relación con la comida que consumen sus madres, ya empiezan su vida intrauterina en condiciones de inferioridad. En el Hospital de San Vicente hemos pesado y medido grupos de niños que nacen en el pabellón de Pensionados (familias que pueden pagar sus servicios) y en el llamado Pabellón de Caridad (familias que pueden pagar muy poco o nada por estos servicios) y hemos encontrado que el promedio de peso y talla al nacer es mucho mayor (estad1sticamente significante) entre los niños de pensionado que entre los niños de caridad. Lo que significa que desde el nacimiento nacen desiguales. Y no por factores biológicos sino por factores sociales (condiciones de vida: desempleo, hambre) en las familias de los pobres, distintas a las condiciones en que viven las familias de los ricos. Estas son verdades irrefutables y evidentes que nadie puede negar. ¿Por qué nos empeñamos entonces -negando estas realidades- en conservar tal situación? Porque el egoísmo y la indiferencia son características de los ciegos ante la evidencia y de los satisfechos con sus condiciones buenas y que niegan las condiciones malas de los demás. No quieren ver lo que está a la vista, para así mantener su situaci6n de privilegio, en todos los campos. Esta es la situación colombiana en el momento actual -enero de 1973- Y todas las cifras e índices de medición social -los llamados indicadores sociales- así lo revelan claramente. ¿Qué hacer ante esta situación? ¿A quienes les corresponde actuar? Es obvio que los que deberían actuar son los afectados perjudicialmente por ella. Pero casi siempre, ellos, en medio de sus necesidades, angustias y tragedias no son conscientes de esta situación objetiva, no la internalizan, no la hacen subjetiva.
Aunque parezca paradójico -pero esto ha sido históricamente así- son algunos de los que la vida ha colocado en condiciones aceptables, los que han tenido que despertar a los oprimidos y explotados para que reaccionen y trabajen por cambiar las condiciones de injusticia que los afectan desfavorablemente. Así se han producido cambios de importancia en las condiciones de vida de los habitantes de muchos países y estamos ciertamente viviendo una etapa histórica en la cual en todos ellos hay grupos de personas -éticamente superiores- que no aceptan como una cosa natural que estas situaciones de desigualdad y de injusticia perduren. Su lucha contra "lo establecido" es una lucha dura y peligrosa. Tiene que afrontar la rabia y desazón de los grupos más poderosos política y económicamente. Tiene que afrontar consecuencias, aún en contra de su tranquilidad y de sus mismas posibilidades; en contra de alcanzar el llamado "éxito", en la sociedad establecida. Pero hay una fuerza interior que los impele a trabajar en favor de los que necesitan su ayuda. Para muchos, esa fuerza se constituye en la razón de su vida. Esa lucha le da significado a su vida. Se justifica vivir si el mundo es un poco mejor cuando uno muera como resultado de su trabajo y esfuerzo. Vivir simplemente para gozar es una legítima ambición animal. Pero para el ser humano, para el Homo Sapiens, es contentarse con muy poco. Para distinguimos de los demás animales, para justificar nuestro paso por la tierra, hay que ambicionar metas superiores al solo goce de la vida. La fijación de metas distingue y caracteriza a unos hombres de otros. Y aquí lo más importante no es alcanzar dichas metas, sino luchar por ellas. Todos no podemos ser protagonistas de la historia. La humanidad, como un todo, es la verdadera protagonista y hacedora de la historia. Como células que somos de este gran cuerpo universal humano somos sin embargo conscientes de que cada uno de nosotros puede hacer algo para mejorar el mundo en que vivimos y en el que vivirán los que nos sigan. Debemos trabajar para el presente y para el futuro, y esto nos traerá mayor gozo que el simple disfrute de los bienes materiales. Saber que estamos contribuyendo a hacer un mundo mejor, debe ser la máxima de las aspiraciones humanas. Cada cual haciendo la parte que cree hacer mejor. En un "proceso al Hamo Sapiens" que se siguió recientemente en una ciudad estadounidense, éste fue condenado por las estupideces que ha hecho hasta ahora -aun a veces con las mejores de las intenciones: la polución ambiental, la explosión demográfica, las guerras, el fanatismo y el odio, todo dentro de una civilización individualista y materialista, han sido el resultado hasta hoy de las actividades del hombre sobre la faz del mundo. Pero estamos reconociendo que nos hemos equivocado y que andamos por un camino que nos conducirá al desastre, es decir, hacia el deterioro de la calidad de la vida humana, hacia mayores sufrimientos y desesperanzas. La lucha por una vida mejor para todo el mundo apenas empieza en la todavía corta historia de la humanidad. Antes las preocupaciones eran otras. Se reducían a preocupaciones egoístas, de familia, de clan o de parroquia. Si mucho, a preocupaciones nacionales. En este momento, en la era de las comunicaciones y del intercambio mundial, las preocupaciones de los mejores hombres en todo el mundo se hacen cada vez más universales. Se ecumenizan y catolizan. Esta es la gran esperanza para la humanidad del presente y del futuro. Grupos de hombres cada vez crecientes, en las universidades y escuelas de la tierra, en las organizaciones técnicas y humanitarias de las Naciones Unidas y de diversas organizaciones filantrópicas, personas dedicadas al cultivo del intelecto y de las ideas de paz y de justicia, en los talleres y en los campos, en asociaciones y en sindicatos, van sintiendo que pueden ayudar al bienestar de todos los seres humanos, sin distinciones de raza, religión o nacionalidad. Estas personas sienten que tienen una misión que deben cumplir. Saben que el mundo nunca llegará a la utopía. Saben que nunca se podrá dejar de trabajar para siquiera acercarse, un poco más que ahora, al cumplimiento de ideales superiores. Pero van pasando la antorcha y la bandera a las generaciones sucesivas con la esperanza de que cada vez sean mayores la igualdad, la justicia, la libertad el amor entre los hombres. Eso, repito, le da significado a sus vidas.
Monday, September 03, 2007
ORACION DEL MAESTRO CANTERO - Siglo XII -
A L:. G:. D:. G:. A:. D:. U:.
ORACION DEL MAESTRO CANTERO

Enséñame, Gran Arquitecto del Universo,
a bien usar para trabajar
el tiempo que me das
y a bien emplearlo
sin perder nada de él.
Enséñame a beneficiarme
con mis errores pasados
sin caer en el
escrúpulo que corroe.
Enséñame a prever el plan
sin atormentarme,
a imaginar la obra sin desolarme
si ella surge luego de otro modo.
Enséñame a unir la prisa y la lentitud,
la serenidad y el fervor,
el celo y la paz.
Ayúdame en el momento del
comienzo de la obra,
momento en que soy más débil.
Ayúdame en el corazón de la labor
a mantener ajustado
el hilo de la atención.
Y, por sobre todo, llena Tú mismo
los vacíos de mi obra.
Gran Arquitecto del Universo
en toda la labor de mis manos
deja una gracia de Tí para
hablar a los otros,
y un defecto mío
para hablarme a mí mismo.
Conserva en mí
la esperanza de la perfección
sin la cual perdería mi ánimo.
Consérvame en la
impotencia de la perfección
sin la cual
me perdería en el orgullo.
Purifica mi mirada:
cuando hago mal
no es seguro que esté
mal y cuando lo hago
bien no es seguro que
esté bien...
Gran Arquitecto del Universo,
enséñame a orar con mis
manos, con mis brazos y
todas mis fuerzas.
Recuérdame
que la obra de mis manos te
pertenece y que me pertenece
el devolvértela como ofrenda.
Si yo obro por amor del beneficio
como un fruto olvidado
me pudriré en el otoño.
Si yo obro para complacer a otros
como la flor de la hierba
me marchitaré en la tarde.
Pero si obro por amor al bien,
en el Bien permaneceré.
Y el tiempo de
hacerlo bien y a Tú Gloria ya está aquí.
Amén
******************************************************
TRABAJO, VIA ACTIVA Y VIA CONTEMPLATIVA
La ORACION DEL MAESTRO CANTERO nos lleva a aceptar que es menester honrar al Trabajo como camino y medio de realización espiritual. Para ello quiero reproducir aquí una Oración de increíble belleza que ha sido difundida por la Gr.•. Log.•. Simb.•. de Francia. Esta Oración anónima fué compuesta por un Cantero Constructor de Catedrales, un Maestro.•. Masón.•. Operativo, en el siglo XII. Brinda por cierto grandes luces sobre el significado tradicional del G.•. A.•. D.•. U.•., sobre el que muchos hablan sin conocer nada al respecto. Quienes estén familiarizados con la Tradición Esotérica hindú se asombrarán cuando hallen aquí la esencia de la doctrina de la NAISHKARMYA (Ciencia de las Acciones Perfectas) como también del SAMNYASA (inegoísmo en la ejecución de las acciones) y del TYAGA (entrega de la acción y de su fruto como ofrenda a la Divinidad).
De acuerdo a R. SCHWALLER DE LUBICZ las mismas doctrinas eran enseñadas en los Santuarios del antiguo Egipto. Pueden verse sus valiosas obras "Her-Bak" (I y II), "Le miracle egyptien", "Le roi de la theocratie pharaonique" y la monumental "Le Temple de l'Homme". No cabe duda de que la Sabiduría Tradicional es solo UNA... Universal...
Versión y Contribución del Querido Hermano
Julio César Mendoza Núñez
P:. V:. M:. B:.R:.L:.S:. "José Galvez Egúsquiza" Nº 75 - Rito York -
Gran Logia del Perú
ORACION DEL MAESTRO CANTERO

Enséñame, Gran Arquitecto del Universo,
a bien usar para trabajar
el tiempo que me das
y a bien emplearlo
sin perder nada de él.
Enséñame a beneficiarme
con mis errores pasados
sin caer en el
escrúpulo que corroe.
Enséñame a prever el plan
sin atormentarme,
a imaginar la obra sin desolarme
si ella surge luego de otro modo.
Enséñame a unir la prisa y la lentitud,
la serenidad y el fervor,
el celo y la paz.
Ayúdame en el momento del
comienzo de la obra,
momento en que soy más débil.
Ayúdame en el corazón de la labor
a mantener ajustado
el hilo de la atención.
Y, por sobre todo, llena Tú mismo
los vacíos de mi obra.
Gran Arquitecto del Universo
en toda la labor de mis manos
deja una gracia de Tí para
hablar a los otros,
y un defecto mío
para hablarme a mí mismo.
Conserva en mí
la esperanza de la perfección
sin la cual perdería mi ánimo.
Consérvame en la
impotencia de la perfección
sin la cual
me perdería en el orgullo.
Purifica mi mirada:
cuando hago mal
no es seguro que esté
mal y cuando lo hago
bien no es seguro que
esté bien...
Gran Arquitecto del Universo,
enséñame a orar con mis
manos, con mis brazos y
todas mis fuerzas.
Recuérdame
que la obra de mis manos te
pertenece y que me pertenece
el devolvértela como ofrenda.
Si yo obro por amor del beneficio
como un fruto olvidado
me pudriré en el otoño.
Si yo obro para complacer a otros
como la flor de la hierba
me marchitaré en la tarde.
Pero si obro por amor al bien,
en el Bien permaneceré.
Y el tiempo de
hacerlo bien y a Tú Gloria ya está aquí.
Amén
******************************************************
TRABAJO, VIA ACTIVA Y VIA CONTEMPLATIVA
La ORACION DEL MAESTRO CANTERO nos lleva a aceptar que es menester honrar al Trabajo como camino y medio de realización espiritual. Para ello quiero reproducir aquí una Oración de increíble belleza que ha sido difundida por la Gr.•. Log.•. Simb.•. de Francia. Esta Oración anónima fué compuesta por un Cantero Constructor de Catedrales, un Maestro.•. Masón.•. Operativo, en el siglo XII. Brinda por cierto grandes luces sobre el significado tradicional del G.•. A.•. D.•. U.•., sobre el que muchos hablan sin conocer nada al respecto. Quienes estén familiarizados con la Tradición Esotérica hindú se asombrarán cuando hallen aquí la esencia de la doctrina de la NAISHKARMYA (Ciencia de las Acciones Perfectas) como también del SAMNYASA (inegoísmo en la ejecución de las acciones) y del TYAGA (entrega de la acción y de su fruto como ofrenda a la Divinidad).
De acuerdo a R. SCHWALLER DE LUBICZ las mismas doctrinas eran enseñadas en los Santuarios del antiguo Egipto. Pueden verse sus valiosas obras "Her-Bak" (I y II), "Le miracle egyptien", "Le roi de la theocratie pharaonique" y la monumental "Le Temple de l'Homme". No cabe duda de que la Sabiduría Tradicional es solo UNA... Universal...
Versión y Contribución del Querido Hermano
Julio César Mendoza Núñez
P:. V:. M:. B:.R:.L:.S:. "José Galvez Egúsquiza" Nº 75 - Rito York -
Gran Logia del Perú
Wednesday, August 09, 2006
Friday, August 04, 2006
Thursday, August 03, 2006
¿Cómo se entiende el Desarrollo Humano desde la Bioética moderna?...
PROYECTO DE INVESTIGACION
En torno al objeto y sentido de la BIOETICA a mediados de Julio del 2005, propuse en la Universidad del Valle concebir la disciplina como el coetáneo desarrollo y evolución de la Etica, de la Etica Médica y de la Etica de las Ciencias de la Vida. Es entonces la Bioética la disciplina cuyo objeto es ejercer acto de presencia como tal, multidisciplinaria, interdisciplinaria, transdisciplinaria; y participar en la toma de decisiones valorativas, morales y políticas sobre las realidades, y neo-realidades, fruto de los avances Biológicos, Biomédicos, Genéticos y Ecológicos, con el propósito de encontrar y compartir orientaciones que fortalezcan y protejan la Vida y Dignidad de los Seres Humanos (Personas), de los Seres Vivos en general; y sus Derechos Fundamentales (Vida, Salud, Procreación, Sobrevivencia…), y evitar – así, las posibles consecuencias deshumanizadoras para el Hombre, y la degradación y desaparición de la vida en la tierra, asegurando la existencia de quienes forman parte de la presente y futuras generaciones tanto humanas como animales (biodiversidad).
Todo lo anterior me hizo y me hace pensar en las profundas relaciones, teóricas y prácticas, existentes entre los desarrollos bioéticos contemporáneos, actuales, la educación y el amplísimo espectro de lo que conocemos bajo el nombre de “Desarrollo Humano”.
Si afinamos la mirada hemos de reconocer que el Discurso de lo que hoy día llamamos BIOETICA – así como buena parte de los contenidos de lo que llamamos “Desarrollo Humano” -; constituyen “estructuras” o “cuerpos teóricos ajenos”. Dicho en el lenguaje de Mijail Bajtin el discurso bioético, y el del desarrollo humano en sus diversas expresiones y, precisamente por ello mismo; son “discursos ajenos”… discursos en el discurso… entramado de enunciados sobre enunciados supuestamente benéficos a la suerte del Hombre… Se observa en ellos el nacer de una “nueva palabra”… Dicha neopalabra tendría “significativas voces” en su(s) escenario(s) discursivo(s)… Allí encontraremos seguramente, para sólo mencionar algunos de los que he podido ir conociendo, a personalidades como Ethan Frome con su verbo sobre desarrollo económico y tecnologías; Amartya Sen (Nobel de Economía 1998), con sus ideas sobre la “maximización” – en el mundo de hoy -; del beneficio personal y su correspondiente lógica racional: “(…) Expansión de las libertades reales de que disfrutan los individuos. (…)”; Urie Brofenbrenner con su tesis apasionante sobre la “natura humana” y las sociedades: “(…) la naturaleza humana (…) es plural y pluralista porque los diferentes ambientes producen diferencias perceptibles, no sólo entre las sociedades, sino también dentro de ellas, en cuanto al talento, el temperamento, las relaciones humanas, y en especial a las formas en que la cultura o la subcultura educan a la generación siguiente. (…)” /“Ecología del desarrollo humano” – Prólogo, página 17/; Peter Singer y su idea de un solo mundo en torno a la ética de la globalización y, simultáneamente, neopalabras, neoideas que nos conducen a examinar la “realidad humana mundial” y su “desarrollo” desde la “óptica significativa” del número de teléfonos, televisores, coches, frigoríficos, lavadoras, etc., por cada mil habitantes, lo que nos llevó a la famosa idea del “desarrollismo” según la cual el “desarrollo” de los pueblos se “mide” con índices macro – económicos (que he aludido), y los costos humanos, sociales y ecológicos del “progreso económico” de un país o una región son aleatorios o irrelevantes.
Afortunadamente, la “filosofía del desarrollo” que ha surgido es una filosofía opuesta al desarrollismo. Se ha generado una verdadera revolución intelectual ante el problema del desarrollo. La FAO, la Unesco y la OMS, entre otros organismos internacionales, han ido gestando un nuevo modelo de desarrollo, el llamado “Desarrollo Humano”, y más recientemente “Desarrollo Humano a Escala Humana”, que utiliza otros índices para conocer el bienestar real de un país, región, o conjunto de países. Los “propietarios” de este “nuevo” discurso ajeno, “dedicado” empero “a TODOS” los humanos, se basan en una concepción de la persona más integral, más globalizadora. Como señala el Informe sobre Desarrollo Humano de la ONU de 1992, “(…) la gente debe estar en el centro de nuestro debate sobre el desarrollo; lo que cuenta realmente es cómo esa gente participa en el desarrollo económico y cómo se beneficia de él. Los procesos productivos son indispensables, pero no puede permitirse que eclipsen las vidas humanas. (…)”
Las bases filosóficas de esta nueva Antropología Económica y política están en el concepto de Libertad Humana como Liberación, como Emancipación de cada sujeto de la miseria, de las opresiones e injusticias que otros seres humanos le imponen de modo violento. Frente al modelo neoliberal que se dice enfrentar mientras se ejecutan políticas económicas neoliberales, la teoría del Desarrollo Humano confía en la Capacidad Humana para Tomar Conciencia de sus problemas, Poder Organizarse Colectivamente y conseguir salir de su situación. La cultura ética que se desprende de la teoría del desarrollo humano, y que comparto teóricamente, es la de la cooperación y la solidaridad entre los individuos y los países. Se opone por tanto a la cultura del enfrentamiento sistemático y de la guerra como solución de los conflictos. El índice que se utiliza en la actualidad para medir el grado de desarrollo de un país o región, el llamado índice de Desarrollo Humano, es una combinación de esperanza de vida, nivel de educación e ingresos per cápita (valoración del Producto por habitante adaptada al poder adquisitivo, el índice que se obtiene es un cifra entre O y 1.).
Pese a todo en el actual Informe de Desarrollo Humano 2005 se dice: “(…) Hace quince años, el primer Informe sobre Desarrollo Humano anticipaba un decenio de progreso rápido. “Los años noventa”, predecía con optimismo el documento, “se perfilan como el decenio del desarrollo humano, pues pocas veces ha existido tanto consenso respecto de los objetivos reales de las estrategias de desarrollo”. Hoy, al igual que en 1990, también hay consenso respecto del desarrollo, consenso que se ha expresado con gran elocuencia en los informes del Proyecto del Milenio de las Naciones Unidas y de la Comisión para África auspiciada por el Reino Unido. Desafortunadamente, el consenso aún debe generar acciones concretas y las señales al respecto para el decenio que viene no presagian nada bueno. Corremos verdadero peligro de que los próximos 10 años, tal como los 15 años anteriores, contribuyan mucho menos al desarrollo humano de lo que promete el nuevo consenso. Es mucho lo que se ha logrado desde la publicación del primer Informe sobre Desarrollo Humano. En promedio, la gente de los países en desarrollo no sólo cuenta hoy con mejor salud y educación y está menos empobrecida, sino que tiene también mayores probabilidades de vivir en una democracia pluripartidista. Desde 1990, la esperanza de vida en estos países aumentó en dos años, mueren tres millones de niños menos al año, 30 millones más de niños van a la escuela y más de 130 millones de personas han salido de la pobreza extrema. No se deben subestimar todos los progresos que ha experimentado el desarrollo humano. (…)”
Así las cosas, inmerso en la marea de los discursos “ajenos” y “propios”, en la marea de la soledad de América Latina de la que alguna vez nos hizo conciencia importante nuestro Gabo; me enfrento a un reto conciente como filósofo y como bioeticista, con la responsabilidad y riesgo que esto implica y que siempre tuve clara toda mi vida: ¿He de decir algo que contribuya a ubicar las cosas, orientarlas, con sentido Bioético?...
Por ahora, y a manera de humilde aproximación pues sigo creyendo en quienes nos atrevemos a hablar o escribir, sin temor a no pedir permiso a la paradigmática contemporánea y “post”; he elegido las ideas de Peter Singer como hilo conductor de mi reflexión hacia la estrella del norte cuando dice que “(…) La conquista del espacio en el siglo XX hizo posible que un ser humano mirase a nuestro planeta desde fuera, y así pudiese contemplarlo, literalmente, como un solo mundo. Ahora, en el siglo XXI se enfrenta a la tarea de desarrollar una forma de gobierno adecuada para ese mundo único. Es un enorme desafío moral e intelectual, pero no podemos rechazar aceptarlo. (…)” /“Un solo mundo”, la etica de la globalización, página 213./. Sólo de ese modo creo posible pretender que la Bioética ejerza acto de presencia como tal, multidisciplinaria, interdisciplinaria, transdisciplinaria; y participar en la toma de decisiones valorativas, morales y políticas sobre las realidades, y neo-realidades, fruto de los avances Biológicos, Biomédicos, Genéticos y Ecológicos, con el propósito de encontrar y compartir orientaciones que fortalezcan y protejan la Vida y Dignidad de los Seres Humanos (Personas), de los Seres Vivos en general; y sus Derechos Fundamentales (Vida, Salud, Procreación, Sobrevivencia…), y evitar – así, las posibles consecuencias deshumanizadoras para el Hombre, y la degradación y desaparición de la vida en la tierra, asegurando la existencia de quienes forman parte de la presente y futuras generaciones tanto humanas como animales (biodiversidad).
Pensando de esta manera puedo entrever la necesidad del Discurso Bioético del Desarrollo Humano Contemporáneo… con base en los cual formulo el problema que he venido concibiendo a través de la siguiente pregunta:
¿Cómo se entiende el Desarrollo Humano desde la Bioética moderna?...
Orlando Politano Garcés
Santiago de Cali, 2 de Febrero de 2006 - 3 de Agosto de 2006
En torno al objeto y sentido de la BIOETICA a mediados de Julio del 2005, propuse en la Universidad del Valle concebir la disciplina como el coetáneo desarrollo y evolución de la Etica, de la Etica Médica y de la Etica de las Ciencias de la Vida. Es entonces la Bioética la disciplina cuyo objeto es ejercer acto de presencia como tal, multidisciplinaria, interdisciplinaria, transdisciplinaria; y participar en la toma de decisiones valorativas, morales y políticas sobre las realidades, y neo-realidades, fruto de los avances Biológicos, Biomédicos, Genéticos y Ecológicos, con el propósito de encontrar y compartir orientaciones que fortalezcan y protejan la Vida y Dignidad de los Seres Humanos (Personas), de los Seres Vivos en general; y sus Derechos Fundamentales (Vida, Salud, Procreación, Sobrevivencia…), y evitar – así, las posibles consecuencias deshumanizadoras para el Hombre, y la degradación y desaparición de la vida en la tierra, asegurando la existencia de quienes forman parte de la presente y futuras generaciones tanto humanas como animales (biodiversidad).
Todo lo anterior me hizo y me hace pensar en las profundas relaciones, teóricas y prácticas, existentes entre los desarrollos bioéticos contemporáneos, actuales, la educación y el amplísimo espectro de lo que conocemos bajo el nombre de “Desarrollo Humano”.
Si afinamos la mirada hemos de reconocer que el Discurso de lo que hoy día llamamos BIOETICA – así como buena parte de los contenidos de lo que llamamos “Desarrollo Humano” -; constituyen “estructuras” o “cuerpos teóricos ajenos”. Dicho en el lenguaje de Mijail Bajtin el discurso bioético, y el del desarrollo humano en sus diversas expresiones y, precisamente por ello mismo; son “discursos ajenos”… discursos en el discurso… entramado de enunciados sobre enunciados supuestamente benéficos a la suerte del Hombre… Se observa en ellos el nacer de una “nueva palabra”… Dicha neopalabra tendría “significativas voces” en su(s) escenario(s) discursivo(s)… Allí encontraremos seguramente, para sólo mencionar algunos de los que he podido ir conociendo, a personalidades como Ethan Frome con su verbo sobre desarrollo económico y tecnologías; Amartya Sen (Nobel de Economía 1998), con sus ideas sobre la “maximización” – en el mundo de hoy -; del beneficio personal y su correspondiente lógica racional: “(…) Expansión de las libertades reales de que disfrutan los individuos. (…)”; Urie Brofenbrenner con su tesis apasionante sobre la “natura humana” y las sociedades: “(…) la naturaleza humana (…) es plural y pluralista porque los diferentes ambientes producen diferencias perceptibles, no sólo entre las sociedades, sino también dentro de ellas, en cuanto al talento, el temperamento, las relaciones humanas, y en especial a las formas en que la cultura o la subcultura educan a la generación siguiente. (…)” /“Ecología del desarrollo humano” – Prólogo, página 17/; Peter Singer y su idea de un solo mundo en torno a la ética de la globalización y, simultáneamente, neopalabras, neoideas que nos conducen a examinar la “realidad humana mundial” y su “desarrollo” desde la “óptica significativa” del número de teléfonos, televisores, coches, frigoríficos, lavadoras, etc., por cada mil habitantes, lo que nos llevó a la famosa idea del “desarrollismo” según la cual el “desarrollo” de los pueblos se “mide” con índices macro – económicos (que he aludido), y los costos humanos, sociales y ecológicos del “progreso económico” de un país o una región son aleatorios o irrelevantes.
Afortunadamente, la “filosofía del desarrollo” que ha surgido es una filosofía opuesta al desarrollismo. Se ha generado una verdadera revolución intelectual ante el problema del desarrollo. La FAO, la Unesco y la OMS, entre otros organismos internacionales, han ido gestando un nuevo modelo de desarrollo, el llamado “Desarrollo Humano”, y más recientemente “Desarrollo Humano a Escala Humana”, que utiliza otros índices para conocer el bienestar real de un país, región, o conjunto de países. Los “propietarios” de este “nuevo” discurso ajeno, “dedicado” empero “a TODOS” los humanos, se basan en una concepción de la persona más integral, más globalizadora. Como señala el Informe sobre Desarrollo Humano de la ONU de 1992, “(…) la gente debe estar en el centro de nuestro debate sobre el desarrollo; lo que cuenta realmente es cómo esa gente participa en el desarrollo económico y cómo se beneficia de él. Los procesos productivos son indispensables, pero no puede permitirse que eclipsen las vidas humanas. (…)”
Las bases filosóficas de esta nueva Antropología Económica y política están en el concepto de Libertad Humana como Liberación, como Emancipación de cada sujeto de la miseria, de las opresiones e injusticias que otros seres humanos le imponen de modo violento. Frente al modelo neoliberal que se dice enfrentar mientras se ejecutan políticas económicas neoliberales, la teoría del Desarrollo Humano confía en la Capacidad Humana para Tomar Conciencia de sus problemas, Poder Organizarse Colectivamente y conseguir salir de su situación. La cultura ética que se desprende de la teoría del desarrollo humano, y que comparto teóricamente, es la de la cooperación y la solidaridad entre los individuos y los países. Se opone por tanto a la cultura del enfrentamiento sistemático y de la guerra como solución de los conflictos. El índice que se utiliza en la actualidad para medir el grado de desarrollo de un país o región, el llamado índice de Desarrollo Humano, es una combinación de esperanza de vida, nivel de educación e ingresos per cápita (valoración del Producto por habitante adaptada al poder adquisitivo, el índice que se obtiene es un cifra entre O y 1.).
Pese a todo en el actual Informe de Desarrollo Humano 2005 se dice: “(…) Hace quince años, el primer Informe sobre Desarrollo Humano anticipaba un decenio de progreso rápido. “Los años noventa”, predecía con optimismo el documento, “se perfilan como el decenio del desarrollo humano, pues pocas veces ha existido tanto consenso respecto de los objetivos reales de las estrategias de desarrollo”. Hoy, al igual que en 1990, también hay consenso respecto del desarrollo, consenso que se ha expresado con gran elocuencia en los informes del Proyecto del Milenio de las Naciones Unidas y de la Comisión para África auspiciada por el Reino Unido. Desafortunadamente, el consenso aún debe generar acciones concretas y las señales al respecto para el decenio que viene no presagian nada bueno. Corremos verdadero peligro de que los próximos 10 años, tal como los 15 años anteriores, contribuyan mucho menos al desarrollo humano de lo que promete el nuevo consenso. Es mucho lo que se ha logrado desde la publicación del primer Informe sobre Desarrollo Humano. En promedio, la gente de los países en desarrollo no sólo cuenta hoy con mejor salud y educación y está menos empobrecida, sino que tiene también mayores probabilidades de vivir en una democracia pluripartidista. Desde 1990, la esperanza de vida en estos países aumentó en dos años, mueren tres millones de niños menos al año, 30 millones más de niños van a la escuela y más de 130 millones de personas han salido de la pobreza extrema. No se deben subestimar todos los progresos que ha experimentado el desarrollo humano. (…)”
Así las cosas, inmerso en la marea de los discursos “ajenos” y “propios”, en la marea de la soledad de América Latina de la que alguna vez nos hizo conciencia importante nuestro Gabo; me enfrento a un reto conciente como filósofo y como bioeticista, con la responsabilidad y riesgo que esto implica y que siempre tuve clara toda mi vida: ¿He de decir algo que contribuya a ubicar las cosas, orientarlas, con sentido Bioético?...
Por ahora, y a manera de humilde aproximación pues sigo creyendo en quienes nos atrevemos a hablar o escribir, sin temor a no pedir permiso a la paradigmática contemporánea y “post”; he elegido las ideas de Peter Singer como hilo conductor de mi reflexión hacia la estrella del norte cuando dice que “(…) La conquista del espacio en el siglo XX hizo posible que un ser humano mirase a nuestro planeta desde fuera, y así pudiese contemplarlo, literalmente, como un solo mundo. Ahora, en el siglo XXI se enfrenta a la tarea de desarrollar una forma de gobierno adecuada para ese mundo único. Es un enorme desafío moral e intelectual, pero no podemos rechazar aceptarlo. (…)” /“Un solo mundo”, la etica de la globalización, página 213./. Sólo de ese modo creo posible pretender que la Bioética ejerza acto de presencia como tal, multidisciplinaria, interdisciplinaria, transdisciplinaria; y participar en la toma de decisiones valorativas, morales y políticas sobre las realidades, y neo-realidades, fruto de los avances Biológicos, Biomédicos, Genéticos y Ecológicos, con el propósito de encontrar y compartir orientaciones que fortalezcan y protejan la Vida y Dignidad de los Seres Humanos (Personas), de los Seres Vivos en general; y sus Derechos Fundamentales (Vida, Salud, Procreación, Sobrevivencia…), y evitar – así, las posibles consecuencias deshumanizadoras para el Hombre, y la degradación y desaparición de la vida en la tierra, asegurando la existencia de quienes forman parte de la presente y futuras generaciones tanto humanas como animales (biodiversidad).
Pensando de esta manera puedo entrever la necesidad del Discurso Bioético del Desarrollo Humano Contemporáneo… con base en los cual formulo el problema que he venido concibiendo a través de la siguiente pregunta:
¿Cómo se entiende el Desarrollo Humano desde la Bioética moderna?...
Orlando Politano Garcés
Santiago de Cali, 2 de Febrero de 2006 - 3 de Agosto de 2006
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